El cojo Solís es una obra de teatro intencional, de raíz costumbrista y popular, cuya acción se desarrolla en Berja, Almería.
Esta pieza articula una reflexión ambiciosa sobre la dignidad humana, la marginación social y la dicotomía entre tradición y progreso. La acción no avanza mediante una trama convencional, sino a través de la acumulación de encuentros dialógicos que funcionan como estaciones simbólicas en el itinerario vital del protagonista: Solís. En ellos, personajes como Gádor, Don Lucio y el Romano encarnan distintas formas de poder, adaptación, cinismo o resistencia frente a un mundo en transformación.
Solís emerge como una figura trágica y profética: cojo en lo físico y en lo social, músico y visionario, marginado que percibe con mayor lucidez el derrumbe de los valores que sostienen la comunidad. El uso del humor, la sátira política y el habla popular no atenúa el discurso, sino que lo afila, intensificando el contraste entre la aparente ligereza escénica y la gravedad del trasfondo ideológico.
El conflicto central de la obra —la progresiva sustitución del ser humano por el artificio, representada por la figura del robot— trasciende lo tecnológico para adquirir una dimensión ética y moral. Lo que está en juego no es solo el trabajo o el progreso material, sino la desaparición del sujeto como portador de memoria, cultura, experiencia y conciencia histórica. El teatro se erige así en el espacio privilegiado para interrogar esta amenaza contemporánea desde la palabra viva y el conflicto humano.
