Restauración de los Borbones. El español, un ejército anticuado con problemas internos y con gran parte de la sociedad
Mariano Aguilar Olivencia
La Restauración fue una época en la que lucha el Estado o la España oficial contra la nación o España vital. Conflicto desigual, por ser el Estado el que existe a costa del organismo nacional, el pueblo, la España estacionaria. Donde la máquina del Estado tuvo que tirar de sí misma y vencer su propia resistencia.
Todo ello, sin ser tema urgente de la opinión pública, porque en realidad, lo que se imponía era la actualidad del problema del Protectorado de Marruecos, la depuración de las responsabilidades del desastre militar y la nivelación del presupuesto, pues esa fue en todo momento una pesadilla sembrada de sustos, causa de desgracias, sumidero de sangre y de dinero.
El desastre civil y militar de Marruecos, la política terrorista en Barcelona, el déficit de la Hacienda, fueron, para no citar sino lo más importante, los frutos recogidos por el país de la persistente instalación de las derechas en y sobre el Poder. Sin olvidar el antagonismo entre los valores civiles y militares.
En cuanto al desastre militar de Annual, estaba tan ligado a la descomposición política nacional que ineludiblemente, este estado de nuestra vida pública había de mostrarse con el mismo género de evidencia que la desorganización del Ejército.
A cuatro cosas, principalmente, ha de atender con toda prisa el Gobierno: las responsabilidades del desastre, el problema de Marruecos, el déficit de la Hacienda y la cuestión catalana junto con el terrorismo social en Barcelona.
Es entonces cuando aparece el dictador producto de la sociedad, que no obstante, dependerá de las circunstancias, claro que esto sucede cuando nadie vela por la democracia, que si sucumbe, es por los gobernantes y los gobernados. Pero al final, la culpa no es tanto de los dictadores, como la de un estado de decadencia política que justifica su aparición.
En nuestro caso, en el de España, ciegos eran quienes no la vieron venir, y torpes quienes no entendieron el aviso de su retorno y sus andanzas, pues tampoco se tenían buenas estadísticas que nos permitieran conocer el coeficiente dinámico moderno del Ejército.
